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21 octubre 2026

Historia nº 73 Los espacios de la feria.


 Los espacios de la feria por San Mateo en Villamartín.

Una tradición con más de dos siglos de historia.

 

          La Feria de septiembre por San Mateo forma parte de la memoria colectiva de Villamartín desde hace siglos. Mucho antes de las atracciones, las casetas o los espectáculos actuales, la feria era un acontecimiento esencial para la economía local y comarcal, un punto de encuentro donde comerciantes, vecinos y visitantes intercambiaban mercancías, noticias y relaciones sociales.

          Un documento conservado en las actas municipales, correspondiente al cabildo celebrado el 23 de agosto de 1767, nos permite asomarnos a cómo se organizaba esta importante cita anual. En él se recoge que la feria tenía lugar cada año el 21 de septiembre, fecha vinculada por el azar a la festividad de San Mateo, y que ya entonces era considerada una costumbre plenamente consolidada en la villa. 

          El texto destaca un aspecto muy interesante: los espacios donde se instalaban las tiendas y puestos de venta en la plaza eran propiedad del municipio. Estos lugares se arrendaban anualmente a los mercaderes que acudían a la feria para vender sus productos. El procedimiento estaba regulado por las disposiciones vigentes y suponía, además, una fuente de ingresos para las arcas municipales.

          Para garantizar el mejor aprovechamiento de estos emplazamientos, el Ayuntamiento acordaba sacar los sitios a pregón público, de modo que fueran adjudicados a quienes ofrecieran mejores condiciones económicas. También se cuidaba la distribución del espacio para que los comerciantes pudieran montar sus tiendas con comodidad y para acoger adecuadamente a la numerosa concurrencia que asistía cada año a la feria.

          Este documento nos muestra una feria muy diferente en su apariencia a la actual, pero similar en su esencia. Ya en el siglo XVIII, la Feria por San Mateo era un acontecimiento esperado, capaz de atraer a vendedores y visitantes de distintos lugares. La organización de los puestos, la gestión de los espacios públicos y la actividad comercial constituían elementos fundamentales de una celebración que contribuía al dinamismo económico de Villamartín.

          Más de doscientos cincuenta años después, aquellas decisiones tomadas en el cabildo de 1767 nos recuerdan que la feria no solo era una fiesta, sino también una institución económica y social de gran importancia para la localidad. Tras cada puesto, cada tenderete y cada rincón del recinto ferial se esconde una historia de tradición, organización municipal y vida cotidiana que forma parte del patrimonio histórico de Villamartín.

Fuente histórica: Cabildo de 23 de agosto de 1767.