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26 marzo 2026

Historia Nº 38: Un proyecto frustrado: el puente sobre el Guadalete


                    Un proyecto frustrado: el puente sobre el Guadalete

 

          A mediados del siglo XVIII, el río Guadalete constituía uno de los principales obstáculos naturales para la comunicación entre los pueblos de la Sierra de Cádiz y la campiña sevillana. Su cauce, especialmente peligroso en invierno, provocaba continuos accidentes y pérdidas humanas. El tránsito de mercancías, tropas y viajeros dependía de vados inseguros o barcas improvisadas.

          En este marco, el Cabildo de Villamartín celebró el 1 de marzo de 1766 una sesión clave para reclamar la reanudación de un proyecto largamente esperado: la construcción de un puente sobre el Guadalete.

          El documento recuerda que en 1752 se habían iniciado gestiones oficiales para levantar un puente en el término de Villamartín. Estas actuaciones fueron ordenadas por Ginés de Hermosa y Espejo, asistente de la ciudad de Sevilla.
El texto señala que: “se practicaron… diferentes delegaciones sobre dar principio a un puente… para cuyo costo se concurrió por diferentes pueblos… con varias crecidas cantidades”.

          Es decir, varios municipios del reino habían aportado fondos significativos para la obra. Sin embargo, pese a haberse adjudicado (“remató la dicha obra”), el proyecto quedó suspendido sin explicación alguna.

          La paralización del puente generó un profundo malestar en Villamartín. El Cabildo denuncia: “acaeciendo todos los días desgracias en dicho río de ahogarse gente de todas clases”.

          La falta de infraestructura no solo afectaba a los vecinos, sino también al tránsito militar y comercial. El Guadalete se convertía así en un punto crítico para la economía y la seguridad regional.

          Ante esta situación, el Ayuntamiento decidió actuar. El acuerdo del Cabildo otorga poder amplio y general a José Cantelmí, vecino de Sevilla, para que represente a Villamartín ante: el Asistente de Sevilla, el Intendente o cualquier juez competente.

          Su misión era investigar el motivo de la suspensión del puente, el paradero del dinero aportado y la posibilidad de reactivar la construcción.

          El documento especifica que Cantelmí podía solicitar autos, presentar pedimentos, justificar actuaciones e incluso recurrir a instancias superiores si fuera necesario.

          Este cabildo refleja una administración municipal consciente de sus necesidades y dispuesta a defender los intereses de su comunidad. La insistencia en esclarecer el destino de los fondos y en exigir la ejecución de la obra muestra un temprano ejercicio de fiscalización y responsabilidad pública.

          Además, el tono del acta evidencia la gravedad del problema y la urgencia de una solución. El puente no era un lujo, sino una necesidad vital para la supervivencia y el desarrollo de la villa.

          El Cabildo de Villamartín del 1 de marzo de 1766 es un testimonio valioso de la vida institucional del Antiguo Régimen y de las dificultades cotidianas que afrontaban los pueblos andaluces. La lucha por la construcción del puente sobre el Guadalete simboliza la aspiración de progreso y seguridad de una comunidad que, pese a los obstáculos administrativos, buscaba mejorar sus infraestructuras y proteger a sus habitantes. 

Proyecto de un puente

Texto de la copia original

 (Copia del documento original)

“Villamartín, Cabildo de 1 de marzo de 1766.

En este cabildo se dijo que atento a que en el año pasado de mil setecientos cincuenta y dos se practicaron en esta villa de orden del Sr. D. Ginés de Hermosa y Espejo, asistente que fue de la Ciudad de Sevilla diferentes delegaciones sobre dar principio a un puente que se había proyectado hacer en el río Guadalete de este término para cuyo costo se concurrió por diferentes pueblos de este reinado con varias crecidas cantidades, y remató la dicha obra, y se suspendió sin saberse la causa y motivo de ello en tan gravísimo prejuicio de los traficantes tropas que continuamente transitan por este pacillo, y de este pueblo y su común acaeciendo todos los días desgracias en dicho río de ahogarse gente de todas clases, y para averiguar de esta suspensión paradero de dicho dinero y que se facilite la dicha construcción del puente proyectado y remediar semejantes fatalidades y desgracias que acaecen en dicho río, y mayormente en el invierno, acuerda esta villa uniformemente el dar como da poder bastante el que por derecho, se requiere con todas las facultades necesarias en fuerza de este acuerdo, y dé su testimonio a D. José Cantelmí, vecino de la ciudad de Sevilla para que parezca ante el Sr. Asistente e Intendente de ella o un Sr. Juez que lo sea competente en el asunto y haga las representaciones que sean convenientes en representación de esta villa y su común esforzando el que se haga la citada obra del puente, y para ello pida los autos que se formaren en el asunto y haga los pedimentos, justificaciones y demás que precise hacer a conseguir este intento. Y en caso que sea necesario tomar recurso a la superioridad, lo ejecute que para todo ello lo incidente y dependiere esta villa lr da y confiere dicho poder con toda amplitud, libre, franca y general administrar. Y con facultad de enjuiciar, jurar y sustituir, y con relevancia que a todos hace esta villa, de cartas en forma, y que se dice por acuerdo. Con lo referido se terminó este cabildo. Firmaron todos los Sres. Capitulares de que dan fe”.

 

 

 

 

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