casa topete

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01 noviembre 2025

Historia nº 28 Estas cosas solo ocurren aquí.

 

Estas cosas solo ocurren aquí

 


Transcripción: ESTA SEPULTURA ES DE HERNANDO GARCÍA TOLEDANO, REGIDOR PERPETUO Y DE SU MUJER MARIA DEL RIO Y SUS HEREDEROS.

Lugar: Iglesia de Santa María de las Virtudes. Villamartín (Cádiz)

Ubicación actual: En el suelo, a los pies del retablo de Santa Ana, Patrona de Villamartín.

Comentario: Sin fecha determinadas. Hernando García Toledano, estuvo casado con María del Ríos como reza también en la lápida de sepultura. Vivían en la calle San Sebastián (hoy calle El Santo) ya que su viuda en el censo de 1589 vivía en la casa familiar de dicha calle, por tanto, debió de morir antes de 1589. No sabemos a qué se dedicaba como trabajador pero seguro que su profesión estaría en la línea de las personas de ascendencias judías.

               En otro lugar de la parroquia encontramos esta lápida:

Transcripción: SEPULTURA DE PEDRO GARCÍA TOLEDANO Y DE CATALINA DÍAZ SU MUJER Y DE SUS HEREDEROS Y SUCESORES. 1570.

Lugar: Iglesia de Santa María de las Virtudes. Villamartín (Cádiz).

Ubicación actual: En el suelo, a la estrada del coro.

Comentario: Pedro García Toledano, estuvo casado con Catalina Díaz como reza en la lápida de sepultura. Vivían en los últimos años de su vida (1570) en la calle San Sebastián (hoy calle El Santo) ya que su viuda, citada en la lápida, en el censo de 1589 vivía como viuda en la casa familiar de dicha calle. No sabemos que profesión tenía, pero seguro que su profesión estaría en la línea de las personas de ascendencias judías, es decir, tendrían negocios que no necesitaban levantarse mucho de la silla. La familia García Toledano fueron casi todos regidores, y respetada por sus vecinos y fue alcalde ordinario de la Villa.

               Nos tenemos que preguntar ahora quiénes eran estos dos hermanos, qué han representado estas dos familias para el pueblo y qué habían hecho ellos y sus sucesores para merecer el privilegio de tener los restos de sus familias en la Iglesia Parroquial.

               Por sus apellidos podemos prever que eran hermanos, hijos de una familia de los primeros pobladores del Villamartín actual, judeo-conversos por el nombre y apellidos (nombre de pila cristiano, Pedro y Hernando, García por el que los bautizó, y Toledano por el de su raza). No eran peones ni agricultores ni ganaderos ni les enseñaban a sus hijos estos oficios salvo oficios de poblado y de estar asentado, ganando de comer con poco trabajo, es decir, serían mercaderes y vendedores y arrendadores de alcabalas y rentas, sastres, zapateros, corredores, tejedores, especieros, herreros, plateros y otros oficios semejantes. No podemos conocer cuando nacieron ya que los registros de nacimiento fueron recogidos por la parroquia a partir de 1525.

               El primer hermano, Hernando, estuvo casado con María del Ríos como reza también en la lápida de sepultura. Vivían en la calle San Sebastián (hoy calle El Santo) ya que su viuda en el censo de 1589 vivía en la casa familiar de dicha calle. Tampoco sabemos a qué se dedicaba como trabajador. Fue nombrado Regidor perpetuo del Cabildo de la Villa. Como se ha dicho anteriormente, esta lápida está situada a los pies del altar de la Patrona, simbolizando con ello que Hernando García Toledano fue uno de los certificadores del patronazgo de Santa Ana, asunto que no es cierto, ya que Hernando falleció antes de 1589 y la proclamación de Santa Ana fue diez años después (1598). Posiblemente el certificador sería su hijo o nieto. Con la ubicación de esta lápida y el simbolismo que se le ha dado se está cometiendo un error mayúsculo. Esa lápida debería ser trasladada a otro lugar de la parroquia.

               El segundo de ellos, Pedro, estuvo casado con Catalina Díaz como reza en la lápida de sepultura. Vivían en los últimos años de su vida (1570) en la calle San Sebastián (hoy calle El Santo) ya que su viuda en el censo de 1589 vivía en la casa familiar de dicha calle. No sabemos nada de su habitual profesión, pero es de suponer que fuese alguno de los mencionados anteriormente. De familia respetada por sus vecinos y fue alcalde ordinario de la Villa.

              Como veis sabemos muy poco de estos dos vecinos de Villamartín porque ha quedado poco en los archivos municipales, pero ellos están en la Iglesia parroquial, sigue el misterio.

              En visita al despacho parroquial me atendió el párroco, D. José Manuel, y entre otras cosas me comentó, —cosa que ya se sabía— que en ese mismo despacho se sorteó el nombramiento de la patrona de Villamartín en el año 1598. El sorteo se hizo así: se metieron en una arquita pequeña el nombre de todos los Santos que se acordaron en el cabildo y en presencia del escribano del mismo, sacó el Padre que dijo la misa el nombre de la Gloriosa y Bienaventurada Santa Ana quedando nombrada desde ese mismo momento Patrona de la Villa. En ese mismo momento Pedro y Hernando García Toledano y otros más firmaron el documento por el que se nombraba a Santa Ana Patrona de la Villa. Esto parece misterioso al principio, pero no lo es tanto, porque en el censo de vecinos de 1589, es decir, nueve años antes aparecen las mujeres de Pedro y Hernando ya viudas, por lo tanto, se debían de tratar de hijos o nietos con los mismos nombres, apellidos y cargos, cosa que era muy común en la época. No es de extrañar que Juan Toledano y Lugo miembro del Cabildo de Villamartín en el año 1700 influyera en el clero local para que los restos de las sagas de las dos familias anteriores tuviesen un sitio en la Iglesia parroquial como recompensa por avalar con sus firmas el documento confirmando a Santa Ana como Patrona de Villamartín.

               A fecha de hoy, la lápida a los pies de la Patrona, está así:



18 octubre 2025

Historia nº 27 La Leyenda de Julián

 


Sinopsis

          En plena segunda mitad del siglo XIX, cuando las decisiones de una mujer se escribían en nombre de su familia y no de su deseo, Inés vive entre rezos, bordados y silencios. En el mismo pueblo blanco, de calles encaladas y secretos que bajan hasta el río Guadalete, estaba Julián: un joven labrador de mirada indomable y palabras que no siguen protocolo.

              El vino a trabajar la tierra. Ella llevaba años atrapada en ella.

          Lo que nace entre ellos no es un amor de salón ni de cartas perfumadas. Es un acuerdo tácito de miradas, encuentros a deshoras y un coraje que nadie les enseñó. El pueblo murmura. La familia decide. El deber pesa. Pero Inés y Julián no consultan al mundo para quererse.

          «La Leyenda de Julián» es una novela sobre amar cuando no se puede, decir «sí» cuando todo exige un «no», y encontrar refugio en quien no estaba en los planes. Una historia de valentía íntima, de deseo contenido, de convicciones que florecen entre albero, jazmines, y el rumor de un río que ha sido testigo de amores imposibles desde hace siglos.


TE LO PUEDES DESCARGAR GRATIS HASTA EL DÍA 22-10-2025 EN:

https://sites.google.com/view/campodematrera/libros-del-autor-y-v%C3%ADdeos-historias-del-casco-antiguo?authuser=0

26 mayo 2025

Historia nº. 25

       

                    


 




        Al pie de la Sierra de Cádiz, Villamartín se erige como un pueblo lleno de historia y resiliencia. Este libro, continuación de una obra previa con 52 relatos que narraron su esencia y evolución, ofrece ahora 45 historias nuevas que profundizan en los momentos más emblemáticos de su pasado. A través de estas páginas, exploramos la vida de sus habitantes, sus tradiciones y los desafíos que enfrentaron, entrelazando generaciones en un recorrido que rinde homenaje a la memoria colectiva del pueblo.

        Un apartado destacado está dedicado a los años entre 1948 y 1963,   que marcaron un antes y un después en el desarrollo de Villamartín. Durante este tiempo, el pueblo experimentó un avance sin precedentes en infraestructuras y servicios, incluyendo la construcción de la caseta municipal, el campo de deporte, las escuelas y la traída de agua corriente a los hogares. Barriadas como La Tenería, San Sebastián, Los Ruedos y Santa Ana surgieron como símbolos del progreso, acompañadas por una revitalización cultural y comunitaria que transformó el día a día de los vecinos.

        Este libro celebra el alma de Villamartín, conectando a los lectores con sus raíces y los momentos que han moldeado su identidad. Cada relato es una ventana al pasado, un testimonio del esfuerzo colectivo y un recordatorio del impacto de las pequeñas historias en la construcción de un legado. Villamartín no solo es un lugar físico, sino un mosaico vivo de voces, sueños y valores que continúan inspirando a quienes forman parte de su historia.

                                CONTENIDO DEL LIBRO

        Historia 1.   Un pueblo empieza a moverse en 1503.

        Historia 2.   El primitivo templo (anterior a 1522).

        Historia 3.   El Castillo de Matrera.

        Historia 4.   Calles, callejones y callejuelas.

        Historia 5.   Topete, de Morón a Villamartín.

        Historia 6.   Prohibición de sombreros.

        Historia 7.   Fábrica de paños y tejidos en Villamartín.

        Historia 8.   El coro de la iglesia parroquial.

        Historia 9.   Los Piñeres de Villamartín.

        Historia 10. La Muy Noble y Muy Leal Villa de Villamartín.

        Historia 11. Escadaloso sacrilegio.

        Historia 12. El Reloj del Ayuntamiento.

        Historia 13. Programa de festejos en el Villamartín del año 1935.

        Historia 14. Claves de un hijo predilecto: Antonio Ruiz-Cabal y Rodríguez.

        Historia 15. Los Garrido Romero de Villamartín.

        Historia 16. Escudo Heráldico del Marquesado de los Álamos del 

                           Guadalete.

        Historia 17. Servidunbre en el Boquete de Parrado.

        Historia 18. Balneario municipal «Baños de los Conejos».

        Historia 19. Fábrica de pieles para guantes de Villamartín.

        Historia 20. Adolfo Blanco: Etapa 1947-1948.

        Historia 21. Adolfo Blanco: Etapa 1948-1950.

        Historia 22. Feria de mayo.

        Historia 23. Auxilio Social.

        Historia 24. Campo de deportes.

        Historia 25. Caseta municipal.

        Historia 26. Incendio en la Fuentezuela.

        Historia 27. Enseñanzas Media: Colegio de Enseñanzas Medias «Nuestra

                         Señora de las Montañas» y Colegio Libre Adoptado «Menéndez 

                         Pelayo». 

        Historia 28. Enseñanza Primaria.

        Historia 29. Grupo Las Micros.

        Historia 30. Grupo Las Virtudes.

        Historia 31. Viviendas: Guardia Civil en Villamartín y Casa Cuartel.

        Historia 32. Barriada La Tenería.

        Historia 33. Barriada San Sebastián.

        Historia 34. Barriada Santa Ana.

        Historia 35. Barriada Los Ruedos.

        Historia 36. Barriada de Matrera.

        Hiatoria 37. Despedida de Adolfo Blanco.

        Historia 38. Al César lo que es del César.

        Historia 39. Los Poley, de Puerto Serrano a Villamartín.

        Historia 40. La Alameda.

        Historia 41. Las escaleras o escalera de Villamartín.

        Historia 42. Misterio en la parroquia.

        Historia 43. ¿El Paseo de la Alameda?

        Historia 44. San Sebastián, patrón defesor de la peste en Villamartín.

        Historia 45. Cosas de Villamartín.


21 abril 2025

Historia n.º 24

 

                           ¿Año 1589, Inquisición en Villamartín?

 

          El término inquisición, en sentido amplio, era un tribunal religioso que averiguaba y castigaba los delitos contra la fe. Más específicamente, la Inquisición o Santa Inquisición hacía referencia tanto al proceso legal como a las instituciones de la Iglesia católica y en varias ocasiones a la protestante dedicadas a la supresión de lo que consideraban «herejía». La herejía contraria a la religión en la era medieval europea, muchas veces se castigaba con la pena de muerte y de esta se derivaban todas las demás. El juez que presidía un tribunal inquisitorial recibía el nombre de inquisidor.

          En el tiempo en que situamos nuestra historia, los siguientes personajes desempeñaron el cargo de inquisidores generales entre 1483 y 1834:

          Tomás de Torquemada (1483-1498), Prior de Santa Cruz. Diego de Deza, arzobispo de Sevilla (1498-1507), renunció. Francisco Jiménez de Cisneros o Giménez de Cisneros, más conocido como el cardenal Cisneros, en realidad su nombre era Gonzalo pero tomó el nombre de Francisco cuando entró en la orden de los franciscanos en honor a San Francisco de Asís. Nació en Torrelaguna (Madrid), 1436 y falleció en Roa (Burgos), 8 de noviembre de 1517. Fue cardenal, arzobispo de Toledo, regente de Castilla, primado de España y tercer inquisidor general de Castilla, perteneciente a la Orden Franciscana (O.F.M. Obs.).

          Un día, a primero de septiembre de 1589 llegó a Villamartín Francisco de Cisneros y estando reunido el Cabildo entró y dijo ser el alguacil comisario de los señores inquisidores del Santo Oficio de la ciudad de Sevilla y entregó al escribano del Cabildo un mandamiento de los inquisidores de la citada Audiencia, el cual transcribo lo más entendible posible, que decía lo siguiente:

          «Nos los inquisidores apostólicos de Sevilla, mandamos a Francisco de Cisneros familiar del Santo Oficio que con vara alta de Justicia, a las villas del Coronil, Arahal y Morón, Espera, Villamartín, Zahara y Bornos y ciudad de Arcos y Villa de las cábalas y a las demás que os pareciere convenir y requiera para los consejos de las que os den. Hagan dar la cantidad de trigo que según la cosecha de los vecinos de las dichas villas os pudieren dar cómodamente, lo cual pagase y a la tasa y pragmática, y cambiare para este castillo por el orden y repartimiento que se os será dado para provisión de los presos de este Santo Oficio que se alimentan por cuenta del Fisco del Rey, nuestro señor, y para la provisión de nuestras casas y de los oficiales de este Santo Oficio. Y, si siendo requeridos no os diesen el dicho trigo informándoos primero de personas desapasionadas de la cosecha de cada uno de los vecinos de la dicha villa. Lo repartido a cada uno, la cantidad de trigo que más cómodamente y con menos perjuicios puedan dar, lo cual se lo pagas como se pague a la tasa y compras a este castillo por ser Orden que está dada, procurando cuanto sea posible. Lo uno y lo otro se haga con la menor difusión y molestia de los vecinos de las dichas villas y que sea posible en cada uno de los dichos lugares tomar ese testimonio y certificación de llas fanegas de trigo que se os repartieren de los repartos de ellos, el cual trae, y olvidánsenos para que conste y sepamos la cantidad de trigo que en cada uno tenga se hagan por este castillo os damos poder y facultad para que compren, y lo cual dichos harrieros o carreteros o barqueros y si fuere necesario para que otros hagan y pongan en este castillo pagándose de él lo que justamente merecieren, y se les debiera por cada una fanega y si para ejecución de ello en este momento fuere menester algún favor pagado por el presente mandamiento a cuales que fueran personas particulares que se le den y hagan dar tan cumplido cuando fuere necesario de nuestra parte se les pidiere so pena de excomunión menor y cinco de cada veinte mil maravedíes por gastos del Santo Oficio.

          Dado en el Castillo de Triana a catorce del mes de julio de mil quinientos ochenta y nueve. Alonso Edicenjo Sierra, mayordomo del Señor Inquisidor Ortuña de Espinosa Brijeño».

          El segundo documento que os transcribo está mejor entendible y sirvió de certificación del asunto. Dice así:

          «En la villa de Villamartín, a doce del mes de agosto de mil quinientos ochenta y nueve, Alonso Francisco de Cisneros alguacil comisario de los señores inquisidores del Santo Oficio de la ciudad de Sevilla declaró ante mí el Escribano del Cabildo de esta villa que las ciento ochenta fanegas de trigo en grano y treinta fanegas de cebada que el Concejo de esta villa, en virtud del mandamiento de los dichos señores inquisidores que tiene exhibido, repartió entre los vecinos de esta villa los ha recibido en si para las entrega a los dichos señores inquisidores como por su mandamiento y comisión se le manda, y de ellas se dio por entregada a su voluntad y remedio. Las leyes de encargo y prueba como en ellas se contiene y el precio del dicho trigo y cebada del caso haberlo pagado a las personas a quien fue repartido a precio de catorce reales conforme a la tasa, y así lo digo y declaro y lo firmo de mi mano, siendo testigos Juan Alonso Librero, Juan Baptista Álvarez y Juan de Peralta vecinos todos en esta villa. [Firmado: Frco. De Cisneros] Ante mí el escribano público y del cabildo: Luis Vázquez de Venegas]».

          Como es obvio y entendible en esta Historia no se está hablando del mismo personaje, aunque los dos protagonistas se llamasen igual: Francisco de Cisneros. El primero de ellos, con el que comenzamos nuestra historia, es el que se conoce como el Cardenal Cisneros, el que gobernó la Corona de Castilla en dos ocasiones por incapacidad de la reina Juana, el que entre 1506 y 1507 presidió el Consejo de Regencia que asumió el gobierno castellano tras la muerte del rey Felipe el Hermoso en espera de la llegada de Fernando el Católico, el que entre 1516 y 1517 volvió a asumir el gobierno tras la muerte del rey Fernando y en espera de Carlos I.

          El segundo, como hemos dicho, se llamaba también Francisco de Cisneros, pero, aunque fue también un personaje perteneciente a la Historia General de España sólo se quedó en Alguacil de Vara Alta del Santo Oficio de Sevilla.

          Otra diferencia entre los dos personajes es que el primero murió en el año 1517 y el segundo, en el año 1589 vivía todavía.

20 noviembre 2024

Historia nº 23 Una abuela para dos familias.

 

Una abuela para dos familias

 

Hace unas semanas se emitió en TVE el documental «Colón ADN. Su verdadero origen» y su contenido nos ha posibilitado conocer algo más sobre la persona de Cristóbal Colón. En Villamartín no vamos a ser menos, y, por tanto, vamos a conocer el origen de algunos vecinos. Hay que aclarar, que no hemos seguido la metodología empleada en el documental, sino las consultas a los padrones de habitantes de la localidad. Así, esta historia amplia y completa en parte la historia número 36 «Claves de un hijo predilecto: Pedro Garrido», publicada en el libro 52 historias de la Villa de Villamartín, y el artículo «Los Garrido Romero de Villamartín», publicado en el Libro de Feria del año 2023.

         Comenzaremos como lo hicimos en la historia y el artículo.

         Si la Virgen de las Montañas quiso ser conocida por los pueblos comarcanos a Villamartín fue porque muchas historias de los hijos de estos pueblos convergen o pasan por este lugar. Por eso, la historia que contamos tiene como origen el pueblo de Ubrique, el de Bornos y Villamartín.

         En primer lugar, tenemos a Francisco Romero Ramos, nacido en el año 1788 en Ubrique. Se afincó en Villamartín en el año 1812, soltero y con 24 años para encontrar un mejor nivel de vida a su futuro como cerrajero. Se casó con una joven villamartinense de 16 años llamada Josefa Gil, nacida en el año 1797. Se establecieron en la calle Veracruz (hoy San Francisco) número 44. De dicho matrimonio salieron los siguientes hijos: Juan (1815), Ana (1819), Sebastián (1821-1827), Francisca Romero Gil (1823), Joaquín (1825) y José (1827); todos nacidos en Villamartín.

         Como ustedes conocen ya, por la historia y artículo citados, Francisca Romero Gil (1823) se casó con el maestro D. Pedro Garrido Garrido, nacido en Bornos en el año 1810, dando lugar este matrimonio a la saga de los «Garrido Romero de Villamartín». Cuyos miembros más destacados fueron D. Pedro Garrido Romero, comandante Laureado de Infantería del ejército español en Cuba, hijo predilecto del pueblo de Villamartín y dio nombre a la calle Veracruz donde nació como calle de Pedro Garrido; y su hermano Segundo Garrido Romero igualmente comandante Laureado de la guerra de Cuba.

         Haciendo alusión al título de esta historia nos vamos a centrar en la verdadera protagonista de ella, Dña. Josefa Gil.

         Dña. Josefa Gil estuvo ligada a D. Francisco Romero Ramos hasta el año 1828. Fue esposa y madre hasta que éste falleció. Dejándola viuda y con cinco hijos menores.

         Por otro lado, en la calle Veracruz (hoy San Francisco) y en la casa número 35 del año 1817 nos encontramos a un matrimonio formado por José Carmona y Catalina Rubiales, ambos de 38 años y sin descendencias. Los acompañaba un sobrino de él, llamado Francisco Carmona de 15 años de edad. Algún problema de salud habría en esta familia, ya que, en el año 1828 falleció Catalina Rubiales. Dejando viudo a José Carmona y sin descendencia.

         No se sabe lo que ocurrió, pero lo cierto, es que en el año 1830 aparecen José Carmona y Josefa Gil casados y viviendo en la calle Veracruz número 44.

         Esta nueva familia se fue agrandando, y hacia el año 1837 la formaban los siguientes hijos: Juan y Ana Romero Gil se había casado y ya no vivían en la casa; Francisca, Joaquín y José Romero Gil estaban solteros y vivían en la casa; Ventura (1831), Sebastián (1835) y M.ª Josefa (1837) Carmona Gil son los tres hijos producto de este nuevo matrimonio.

         Esta historia que contamos hoy va a seguir la línea de los «Carmona Gil» porque es la razón de ella.

         Ventura Carmona Gil (1831), no se sabe lo que le ocurrió puesto que, más allá del año 1844 se le pierde su pista y no aparece en los registros de los años siguientes. Posiblemente se casaría más joven aún que su madre y se fue de la población. En una publicación de la época llamada «La Discusión» de Madrid de fecha 7 de marzo de 1863, encontramos en una lista de firmantes a favor del héroe de la revolución italiana José Garibaldi, a un Ventura Carmona que posiblemente sea él.

         Sebastián Carmona Gil (16-10-1834) se quedó soltero. En 1862 vivía en calle Veracruz 46 (hoy San Francisco) con su hermana de madre Josefa Romero Gil y varios nietos de ésta. El 22 de enero de 1879 ingresó en el Cuerpo Eclesiástico del Ejército como Capellán 2º estando destinado en el Regimiento de Was Rás 53, como se puede ver en el Anuario Militar de España del año 1892.

         M.ª Josefa Carmona Gil (1837), nacida en Villamartín. Es la tercera y última de los tres hermanos. Hacia el año 1860 se casó con Cristóbal de los Ríos, nacido en el año 1832 en Puerto Serrano (Cádiz), de profesión zapatero. De este matrimonio, tal como se ha descrito anteriormente, solo lo tenemos en el año 1862, viviendo en el número 17 de la Plaza de Isabel II y con un solo hijo, Juan, que por entonces contaba con meses. A partir de entonces esta familia desaparece de los registros durante 24 años, para aparecer de nuevo en el año 1886. En esta ocasión M.ª Josefa Carmona Gil contaba con 49 años, viuda y vivía en la Plaza del Oriente s/n con sus hijos Juan de los Ríos Carmona nacido en 1862, Catalina de los Ríos Carmona nacida en 1866 y Cristóbal de los Ríos Carmona nacido en 1870. Los tres nacieron en Villamartín (Cádiz).

         A partir de este momento la historia se va triplicar, así que, cuando hablemos de la familia de Juan le vamos a poner delante la letra «A», a Catalina la letra «B», y a Cristóbal la letra «C».

         A. Juan de los Ríos Carmona de profesión jornalero vivía en la calle Almodóvar del Río (hoy San Juan de Dios), casado con Ana Bocanegra Gutiérrez, nacida en el año 1875 en Villamartín. En el año 1905 contaban con los siguientes hijos: A1. José (1894), A2. Ana (1897), A3. María (1899), A4. Juan (1901) y A.5. Encarnación (1903), A6. Carmen (1908), y Antonio de los Ríos Bocanegra (1911).

         A.1 José de los Ríos Bocanegra. (Sin información).

         A.2 Ana de los Ríos Bocanegra se casó con Tomás Capilla García, nacido en Villamarín en el año 1894, de profesión taxista. Este matrimonio vivió en la calle Carreteros número 31 y tuvieron los siguientes hijos: María Capilla de los Ríos (1922), Antonio Capilla de los Ríos (1926), Tomás Capilla de los Ríos (1928), Francisco Capilla de los Ríos (1931), Rafael Capilla de los Ríos (1934), Pedro Capilla de los Ríos (1938) y Ana Capilla de los Ríos (1939). En el año 1950, Tomás Capilla García, el taxista, estaba viudo y vivía en la misma casa con seis de sus hijos. La única en este tiempo se había independizado de la familia era A2.1 María Capilla de los Ríos que se casó con Juan García Ruiz (1919) nacido en Villamartín. Vivían en la calle Rosario, 93 y tenían una hija llamada Mercedes García Capilla (1949).

         Como veis todos los descendientes de A2.2 Antonio, A2.3 Tomás, A2.4 Francisco, A2.5 Rafael, A2.6 Pedro y A2.7 Ana son descendientes de Josefa Gil.

         A.3 María de los Ríos Bocanegra se casó con Juan Silva García, nacido en Villamartín en el año 1893, de profesión campo. Este matrimonio tuvo dos hijos, A3.1 Emilio Silva de los Ríos (1920) y A3.2 Juan Silva de los Ríos (1924). Al poco de nacer este último fallece María de lis Ríos Bocanegra. Un año más tarde Juan Silva García, viudo, se casó con su cuñada A.5 Encarnación de los Ríos Bocanegra con la que tuvo dos hijos: A5.1 Rosario Silva de los Ríos (1926) y A5.2 Eloy Silva de los Ríos (1932). En el año 1940 vivían los seis en la Ctra. Jerez-Ronda número 7. En el año 1950, y posteriores, vivían en la misma casa Juan Silva de los Ríos (1924), natural de Villamartín, de profesión campo, con Eulogia Pérez López nacida en Villamartín en el año 1926 y los hijos de ambos: Juan Silva Pérez y Francisco Silva Pérez.

         Como veis todos los descendientes de A3.1 Emilio, A3.2 Juan, A5.1 Rosario, y A5.2 Eloy son descendientes de Josefa Gil.

         A.4 Juan de los Ríos Bocanegra. (Sin información).

         Como veis todos los descendientes de A.4 son descendientes de Josefa Gil.

         A.6 Carmen de los Ríos Bocanegra. De los datos que se poseen de ella, parece ser que a los 20 años estando soltera tuvo una hija llamada A.6.1 María Paz de los Ríos Bocanegra (1929). Dos años después de esos datos aparece A.6 Carmen viuda y con dos nuevos hijos A.6.2. Juan Gil de los Ríos (1931) y A.6.3 Manuel Gil de los Ríos (1937). El padre de los dos últimos no aparece en los registros consultados. Posiblemente hubo fallecido.

         Como veis todos los descendientes de A6.1 María Paz, A.6.2 Juan, A.6.3 Manuel son descendientes de Josefa Gil.

         A.7 Antonio de los Ríos Bocanegra. (Sin información).

         Como veis todos los descendientes de A.7 son descendientes de Josefa Gil.

         B. Catalina de los Ríos Carmona, natural de Villamartín y casada en primeras nupcias con José Márquez Rodríguez, nacido en Villamartín en el año 1863 y de profesión jornalero. De este matrimonio salieron: B.1. María Micaela Márquez de los Ríos (1889), B.2. José Ramón Márquez de los Ríos (1891), B.3. Francisca de Paula Márquez de los Ríos (1894), B.4. Rosario Márquez de los Ríos (1898), y B.5. Miguel Márquez de los Ríos (1901). El marido de Catalina fallecería posiblemente entre el 1902 y 1903 porque en el año 1905 aparece Catalina de los Ríos Carmona casada en segundas nupcias con Antonio Sánchez Cepeda. Los dos aportaron hijos al matrimonio, ella, los que hemos visto anteriormente, y, él, a José Sánchez Márquez de 14 años y Miguel Sánchez Márquez de 13 años de edad

         Como veis todos los descendientes de B.1 María Micaela, B.2 José Ramón, B.3 Francisca de Paula, B.4 Rosario y B.5 Miguel son descendientes de Josefa Gil.

         C. Cristóbal de los Ríos Carmona de profesión jornalero, cuando se casó, hacia el año 1895, vivía en la calle Álvarez Troya, 73. Se casó con Francisca Reguera Montero (1873) de Arcos de la Frontera (Cádiz). En el año 1905 se cambiaron a calle de Dueñas, 59; con ellos vivían sus hijos: C.1 Cristóbal de los Ríos Reguera (1896), C.2 Francisco de los Ríos Reguera (1898), C.3 Juan de los Ríos Reguera (1901), y C.4 Berny de los Ríos Reguera (1903). Todos naturales de Villamartín. Vivía también con ello la abuela Josefa Carmona Gil con 69 años.

         Como veis todos los descendientes de C.1 Cristóbal, C.2 Francisco, C.3 Juan, y C.4 Berny son descendientes de Josefa Gil.

         Como en otras ocasiones que hemos tratado temas como el que nos precede, decimos que esta historia no está acabada y cerrada ya que falta mucha información que adjuntar por mi parte o por parte de los familiares que se vean aludidos.

 

10 octubre 2024

Historia nº 22 Poema a la patrona

 

Poema libre a la Patrona

——oOo——


Villamartín, tierra andaluza,

en donde el sol besa la sierra,

se alza Santa Ana, patrona,

guía y luz de nuestra tierra.

 

Desde tiempos inmemoriales,

tu nombre resuena en el viento,

protegiendo a tus fieles,

con amor y sentimiento.

 

En la iglesia te veneramos,

con devoción y alegría,

y cada 26 de julio,

celebramos tu día.

 

Tus manos, llenas de gracias,

nos bendicen con fervor,

y en cada rincón del pueblo,

se percibe tu amor.

 

Oh, Santa Ana bendita,

En nuestro corazón sin fin,

Tu luz nunca se apaga,

¡patrona de Villamartín!

 

JEARME


28 julio 2024

Historia nº. 21 Día de Santa Ana

 

Día de Santa Ana


Imagen de Santa Ana madre


             Aunque el día de Santa Ana, patrona de Villamartín, fue el día 26 de los corrientes, se aprovechó el día 27 de este mismo mes a las 21:00 horas, sábado, para celebrar un acto en la parroquia de Santa María de las Virtudes, que en términos de marketing comercial lo podíamos clasificar de «tres en uno».

            La parroquia de Santa María de las Virtudes estaba en esos momentos con un lleno completo, la mayoría eran gentes del pueblo, pero también había muchos forasteros, por lo que podemos decir que no había entradas.

            Y es que ese día se celebraba tres cosas importantes para el pueblo: el primer lugar, misa; en segundo lugar, la presentación de D. Jorge Raúl como nuevo párroco de la parroquia de Santa María de las Virtudes; y, en tercer lugar, el día de la Patrona Santa Ana. Los tres en un solo acto y en el orden anteriormente dicho.

            Con respecto a los dos primeros actos, este blog no tiene nada que comentar porque esos pertenecen a asuntos privados de cada persona, pero sobre el tercero, como es un acto histórico de Villamartín, sí hay que hacer algunas críticas; porque ciertos matices erróneos, dependiendo de quien lo dice, se toman como verdaderos y son muy difíciles de erradicar; por ejemplo, el nombre de la calle El Salto del Poyo, alguien dijo que la calle se llamaba así, y así se ha quedado, sin embargo la calle desde mediado del siglo XIX se le ha llamado y escrito siempre Salto del Pollo.

            No sabemos quién le ha escrito el texto que el Sr. alcalde leyó a mediado del acto, pero quien fuera debió de documentarse un poquito:

            Ayer oímos decir que «los habitantes de Villamartín del año 1598 decidieron buscar una patrona», cuando en realidad lo que buscaban eran «tener patrono y abogado espiritual».

            También oímos decir que en un «saquito se metieron papeletas con los nombres de todos los santos», cuando en realidad se metieron veintitrés papeletas con estos nombres: Santos Felipe y Santiago, La invención de la Cruz, San Bernabé apóstol, San Sebastián, San Juan Bautista, San Pedro y Pablo, La Magdalena, Santiago, Santa Ana Madre de María, San Cristóbal, Santo Domingo, San Roque, San Jonás, San Agustín, San Mateo, San Luis rey de Francia, San Juan evangelista, San Francisco, San Jacinto, San Diego, San Alfonso, Apóstol San Andrés y San José, padre y esposo de la Santa Familia.

            Por último, oímos, y estos lo han dicho todas las Corporaciones, que después de la misa habría fiestas en general, pero de un tiempo a acá no se ha hecho. Se le ha dado de lado al «paquete», y se ha primado otras fiestas en detrimento de las fiestas a la Patrona de Villamartín: SANTA ANA madre de la Virgen María. Amén.

05 febrero 2024

Historia n.º 20 Rotulaciones de calles

Rotulaciones de calles

    El 1 de octubre del año 2021 se hizo una entrada en el blog «Calles, Plazas y Paseos de Villamartín» con el título «Sobre rotulaciones de calles» y hemos tenido el silencio por respuesta. Hoy la vamos a incluir en este blog a ver si el encargado del ramo nos dice con argumentos, por qué se mantienen los errores de rotulación hasta hoy día.

    Nuestros argumentos son los que siguen:

  Nos vamos a remontar al 31 de agosto de 1989 donde se acuerda rotular 28 calle ya existente con nueva denominación; y, por otro lado, al 30 de noviembre del mismo año donde se hace lo mismo que lo anterior, pero de una forma más generalizada dando lugar al callejero actual de Villamartín.

   Las rotulaciones de calles mencionadas y aprobadas los días de esas dos fechas nombradas en el párrafo anterior, constituyen dos auténticos acuerdos del Ayuntamiento Pleno. No sé si por unanimidad, puesto que el acta capitular de donde se ha tonado el dato no lo dice, pero de no serlo sería por mayoría del partido político dominante en el momento.

   Una vez contadas o narradas las normas en las que nos basamos, contaremos la realidad actual. Empezaremos con las calles actuales que dicen se llaman, una, “Calle Virgen de los Reyes”, otra, “Calle Virgen del Rosario”. De toda la vida estas dos calles se han llamado “Calle Los Reyes” y “Calle El Rosario”, y para muestra vean varios botones en documentos municipales:


    Se sabe, que las comisiones informativas del Ayuntamiento estaban compuestas en el año de los acuerdos, a veces, hasta por nueve miembros, y se sabe también que, meses antes al 31 de agosto de 1989, hubo una especie de subcomisión formada por tres miembros, cuyos nombres quedan reservados, que estudiaron la posibilidad de que las calles Los Reyes y Rosario se llamasen Calle Virgen de Los Reyes y Virgen del Rosario. Solo uno de los tres miembros de dicha subcomisión tenía voto en el pleno del Ayuntamiento, así que, dicha posibilidad quedó anulada porque las calles citadas salieron aprobadas con los nombres de “Los Reyes” y “Rosario”; es de suponer que el poseedor del voto votaría lo mismo que su grupo, por tanto, los estudios de dicha subcomisión sobre el tema deberían haber sido archivados. Pues, ¡no! Las calles están rotuladas como calle Virgen de Los Reyes y calle Virgen del Rosario contraviniendo los acuerdos que dicen que las calles se llaman Calle Los Reyes y Calle Rosario. Además, una cosa es una Señora con un rosario, y otra cosa es un objeto, llamado El Rosario.

    Otro rótulo de calle que no coincide con el callejero de los acuerdos mencionados es la calle rotulada actualmente con el nombre de “Calle Salto del Poyo” y decimos lo mismo que de las calles mencionadas anteriormente, para muestra vean varios botones en documentos municipales:


    En el libro publicado por el Ayuntamiento en el año 1989 titulado “VILLAMARTÍN Imágenes de un Siglo I” en la página 170 se siembra una importante duda irreparable sobre el nombre de la calle: “La fonética andaluza no nos permite discernir si es el “Salto del Pollo o del Poyo”, lo que nos deja sin saber claramente quién saltaba a quién”, decía su autor. ¡Efectivamente!, aquí solo se ha mirado en la Fonética y en el protagonismo personal, pero no solo hay que mirar la Fonética, que en este caso no es concluyente como es obvio ya que los andaluces no diferenciamos la “ll” de la “y”, sino también hay que mirar la Semántica y la Caligrafía, y sobre todo la tradición de los documentos municipales. El autor del título y texto y el supervisor de dicha página no tuvieron en aquellos momentos un buen día. Uno se inclinaba más por las Ciencias y el otro, no se sabe. Para la Semántica se debe utilizar un buen diccionario y para la Caligrafía se debe leer los «botones» expuestos más arriba y los documentos del Ayuntamiento sobre el tema, anteriores a la fecha de edición del citado libro. Así tendremos rótulos de calles coherentes con los documentos oficiales y con las tradiciones del pueblo. Dicho libro se debería retirar.

    La siguiente controversia la encontramos en los rótulos de las calles Botica y Salinera. Ambas calles están acordadas en singular y no plural. Aquí está la contradicción, es decir, en la misma calle nos encontramos rótulos que dicen Calle Botica y en la siguiente esquina Calle Boticas, y en la otra calle, en una esquina dice Calle Salinera y en la esquina siguiente nos encontramos con Calle Salineras. Y decimos lo mismo que de las calles mencionadas anteriormente, para muestra vean varios botones:


    La calle Botica sobemos que es así porque hace honor a un pequeño despacho de fórmulas magistrales que suministraban los Hermanos de San Juan de Dios en la calle Toledano que era las traseras de su convento; la gente empezó a citarla como calle de la botica; nombre que ha durado en el habla popular de generación en generación hasta hoy. La calle Boticas seguramente es una falta de ortografía, y si no lo es, no creo que sea por las dos boticas que había en la calle, la del Sr. Fernández o la del Sr. Calvente. Los rótulos de Salinera y Salineras creo que también es otra falta de ortografía, ya que en la época que empezó a llamarse a la calle Salinera era así en singular porque el reparto de la sal era un monopolio y eso solo lo llevaba una persona.

    No quiero dejar de mencionar otro acuerdo, más lejano, relacionado con el uso de las calles y mencionado varias veces en el Blog sobre la Historia de Villamartín «VILLAMARTÍN, mil y una historias». Los acuerdos de otras Corporaciones se deben mantener o revocar por el mismo ente, pero nunca que nadie ajeno a la Corporación los revoque a sus intereses. En este caso nos referimos a una fiesta tradicional y con mucha raigambre en el pueblo, El Corpus. Desde hace más de 150 años la Corporación de Villamartín consiguió un acuerdo con el obispado de Sevilla para que el Corpus se realizara por las tardes y no por las mañanas por diversos motivos. Que se sepa ese acuerdo no ha sido revocado por ninguna Corporación de Villamartín, y hoy día lo tenemos otra vez por la mañana. ¿Quién ha hecho algo para hacer cumplir los acuerdos del Ayuntamiento?

    En resumen, si queremos que nos visiten, que seamos un referente ante los pueblos que nos rodean, que no nos digan catetos y seamos el hazmerreír de la Sierra de Cádiz, debemos dar lo mejor de nosotros y ofrecer un pueblo coherente con su historia, rotulando sus calles sin ninguna confusión, respetando sus costumbres peculiares y a sus patronos Santiago y Santa Ana.

    Por último, hay que recordar que los objetivos de este blog son instructivos y pedagógicos. Por eso, las críticas que se viertan en él van encaminadas a que sus lectores tengan conocimientos del objeto o asunto criticado y las soluciones dadas hasta el presente.